Masking. Enmascaramiento. Camuflaje social. Tiene muchos nombres, pero se siente igual: agotamiento profundo por fingir que eres alguien que no eres.
Cómo funciona
Es sonreír en una reunión cuando por dentro estás a punto de colapsar. Es asentir como si entendieras cuando llevas cinco minutos perdida. Es calcular cuándo hablar, cómo hablar, qué cara poner, qué manos hacer.
Las mujeres con TDAH somos expertas en masking. Nos han entrenado desde niñas para ser agradables, organizadas, atentas. Y cuando no podemos serlo de forma natural, lo simulamos. Cada día. Durante décadas.
El precio
El precio es invisible pero real. Llegas a casa y no puedes hablar. No puedes pensar. No puedes ni elegir qué cenar. Has gastado toda tu energía en parecer normal.
Yo lo hice durante más de cincuenta años sin saber que lo hacía. Cuando recibí el diagnóstico, fue como si alguien encendiera la luz en una habitación donde había estado tropezando toda la vida.
Sin máscaras
Por eso este espacio se llama sinmasking. Porque ya no quiero fingir. Ni aquí ni en ningún sitio. Y porque creo que hay muchas mujeres que sienten lo mismo y no saben que pueden dejar de hacerlo.
